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Más allá de los pinchazos para adelgazar: la alternativa que crece tras el auge de los fármacos

Opciones como la endoscopia bariátrica son cada vez más comunes, en su mayoría entre usuarios que ya utilizaron los fármacos antiobesidad

Esta endoscopia permite reducciones de estómago sin intervención quirúrgica ni cicatrices, por lo que es una opción mínimamente invasiva

Según expertos, cualquier proceso debe acompañarse de dieta y deporte

Si quiere declaraciones del especialista sobre los diferentes fármacos para adelgazar, solicite la información a jmartinez@newsline

La popularización de las inyecciones para adelgazar como Ozempic y Mounjaro han conseguido algo muy positivo, según indican los expertos, y es movilizar a la población con obesidad a la búsqueda de tratamientos para perder peso más allá de dietas milagro sin efectos. Sin embargo, en pleno auge de estas soluciones, los mismos indican que “hay opciones más allá de los fármacos para perder peso y ganar salud”.

La ‘receta’ más común para perder peso suele centrarse en buena alimentación y deporte continuado, pero en personas que sufren de obesidad este plan es excesivamente lento y los resultados no siempre son positivos. “No estamos hablando de unos kilos de más que se pueden eliminar en un par de meses controlándose.. Estamos hablando de gente que gana mucho peso con gran facilidad y que necesita un cambio radical”, explica el doctor López-Nava, director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica en el Hospital Universitario HM Sanchinarro y uno de los principales expertos en tratamientos de la obesidad a nivel internacional.

Según indica el especialista, el uso de ‘pinchazos’ y fármacos GLP-1 se ha popularizado por muchas razones. Es rápido de adquirir, es fácil de utilizar y tiene buenos resultados. Sin embargo, inyectarse este fármaco hace que su utilización no se alargue demasiado en el tiempo. La experiencia que hay en el sector es que la mayoría de usuarios no sostiene el tratamiento con fármacos en el tiempo, bien por agotamiento o por efectos secundarios que ya se han descrito como posible estreñimiento, vómitos o pancreatitis.

Los GLP-1, tal y como confirma un metaanálisis de la revista British Medical Journal, producen un efecto rebote que recupera medio kilo al mes. Además, en pacientes con obesidad se ha detectado un aumento de peso de más de 5kg y un empeoramiento de glucemia basal y perfil lípido, entre otros efectos negativos tras suspender su uso. A ello se suman otros datos que vinculan los pinchazos con dolor abdominal, vómitos, pancreatitis o problemas renales. 

Estos efectos secundarios, así como esas razones económicas o incluso cansancio por la rutina de automedicarse, han acercado a los usuarios que quieren perder peso a mecanismos como la endoscopia bariátrica.

“Los fármacos reducen el deseo de comer, pero la endoscopia cambia el órgano donde se come. Los GLP-1 son un modulador cerebral, y la endoscopia es una terapia mecánico-funcional del estómago donde no solo luchamos contra el hambre, sino que modificamos la fisiología gástrica”, explica el doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica en el Hospital Universitario HM Sanchinarro y uno de los mayores expertos internacionales en técnicas médicas para reducir la obesidad.

Según el especialista, “con la endoscopia actuamos en el estómago y lo acompañamos de apoyo psicológico y nutricional, pero los fármacos actúan solo en el cerebro”. La técnica de la endoscopia bariátrica está en pleno auge, sobre todo entre usuarios de los fármacos, por su efectividad. “Es como una endoscopia común: entramos por la boca, hacemos unos pliegues en el estómago y en apenas 24 horas el paciente puede estar en casa haciendo vida normal”, detalla López-Nava, que recuerda que gran parte de los usuarios de los fármacos los abandona a los tres meses.

Esta intervención no es la misma que la cirugía bariátrica tradicional, en la que se realiza una modificación del estómago e intestino de forma definitiva y no reversible. La endoscopia no provoca cicatrices y supone un proceso no invasivo y de rápida recuperación.

En su caso, la endoscopia bariátrica permite una pérdida media del 15% o 20% del peso corporal en el primer año, con los primeros seis y nueve meses como fase de mayor reducción de peso. Sin embargo, hay casos en los que se puede superar el 20%. “El acompañamiento nutricional que damos, junto al acompañamiento psicológico para combatir el hambre emocional, hacen de este proceso integral una vía fiable para cambiar los hábitos de vida y reducir de manera duradera y segura el peso”, subraya el profesor.

López-Nava no rechaza el uso de fármacos, pero sí que concreta su uso. “Todo el mundo sabe que tiene unos efectos secundarios que ya se indican al adquirir los fármacos. Y ahora ha quedado demostrado el efecto rebote. Estos pinchazos son una buena opción si se quiere algo temporal, pero al ser de autogestión y requerir de un uso constante, si se busca un resultado mantenido en el tiempo y eficiente, la mejor opción es la endoscopia. Casi el 90% de nuestros pacientes ya han usado fármacos”.

“Los fármacos son útiles como herramienta para comenzar a adelgazar. Suponen un puente para ganar confianza en otros tratamientos antiobesidad. Y, al fin y al cabo, están ayudando a que mucha gente con obesidad se anime a realizarse una endoscopia bariátrica para tratar un problema tan grave como este”, concluye López-Nava.

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