La Revuelta de Mujeres en la Iglesia de Murcia ha celebrado este mediodía en la Plaza de la Cruz, junto a la Catedral de la Diócesis de Cartagena, una concentración bajo el lema "Este es mi cuerpo", que ha congregado a más de un centenar de personas.
A juicio de Rosa Pérez Tomás, una de las portavoces, "el lema que hemos escogido, 'Este es mi cuerpo', suma un nuevo significado de la frase más sagrada de la Eucaristía para denunciar el control de la Iglesia sobre el cuerpo de la mujer, sobre nuestros cuerpos, y reclamar así su dignidad, nuestra dignidad".
Actos en toda España
Este acto se ha sumado a las reivindicaciones feministas de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia que han tenido lugar en otras 36 ciudades de España donde ya están presentes la diversas Revueltas, "en las que hemos reivindicado con una sola voz, la profunda discriminación y la invisibilización sistemática que las mujeres sufrimos en sus múltiples formas en el seno de la Iglesia. Un grito que afianza el que ha sido nuestro lema desde los inicios: ¡Hasta que la igualdad se haga costumbre en la Iglesia!", indicó Rosa Pérez.
En la concentración de la Plaza de la Cruz, se ha llevado a cabo una representación simbólica de los dos arquetipos de mujer con los que la Iglesia ha enmarcado a todas las mujeres: la de la Virgen María, modelo de pureza, sumisión y complacencia, y el de Eva, la seductora, la inconformista y desobediente. "A lo largo de los siglos, las mujeres en la Iglesia hemos sido categorizadas en estos dos imaginarios de mujer", explicó Leonor López, otra de las portavoces de la Revuelta.
Patriarcado clerical
La performance denunció la inmovilidad "con la que el patriarcado clerical nos ha sumido en la historia", señalaron. "Las mujeres que integramos la Revuelta sentimos que la Iglesia ha ahogado nuestras identidades y cuerpos, y que nos ha encerrado en esos dos modelos contrapuestos: o la mujer es virgen y santa o es Eva y pecadora".
"Basta ya de abusos de poder contra los cuerpos y las vidas de las mujeres", clama este movimiento profundamente creyente y radicalmente crítico con la jerarquía eclesial. La liberación de esa asfixia viene de la mano de Jesús. "Hoy Jesús se acerca a nosotras, a las periferias, a las 'imperceptibles', a las Evas, a las Marías, a las insignificantes, a las destinadas a existir en los márgenes", explican Rosa Pérez y Leonor López, que con esta representación han hecho justicia a todas las Marías y Evas del mundo. Somos Marías y Somos Evas, somos una, somos todas", concluyen.