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Las intensas lluvias adelantan los síntomas de alergia ocular: claves para prevenir y tratar la conjuntivitis alérgica

El exceso de lluvias impulsa una floración más intensa y adelanta los síntomas de conjuntivitis alérgica

Los médicos oftalmólogos de Baviera, ofrecen una serie de consejos para prevenir y tratar la conjuntivitis alérgica de esta temporada

Tras varias semanas con lluvias y cambios meteorológicos, algunas personas pueden comenzar a notar antes de lo habitual las molestias asociadas a la alergia ocular. Aunque la lluvia reduce de forma temporal la concentración de polen en el aire, también favorece el crecimiento de la vegetación. Cuando vuelven el sol y el viento, la floración puede intensificarse y facilitar la dispersión del polen, lo que explica que en determinados casos se adelanten síntomas como picor, lagrimeo o enrojecimiento ocular.

En este contexto, los médicos oftalmólogos de Baviera explican cuáles son los síntomas compatibles con la conjuntivitis alérgica, una afección frecuente con la llegada de la primavera. "La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre y protege la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Puede estar causada por virus (conjuntivitis vírica), bacterias (conjuntivitis bacteriana) o por una reacción alérgica (conjuntivitis alérgica). En el caso de la conjuntivitis alérgica, se produce como respuesta a diferentes alérgenos, como los ácaros del polvo, el pelo de animales o determinados cosméticos, aunque el polen es uno de los desencadenantes más comunes y, por eso, este tipo de dolencia es tan frecuente en primavera. Los síntomas más habituales incluyen picor, lagrimeo, enrojecimiento, ligera visión borrosa, fotosensibilidad e hinchazón palpebral", explica el Dr. Fernando Llovet, oftalmólogo cofundador de Baviera.

Consejos para aliviar la conjuntivitis alérgica

Los especialistas de Baviera recomiendan seguir varias pautas para minimizar las molestias:

Determinar el alérgeno: Saber qué tipo de alergia se tiene es fundamental para afrontarla con precisión y de forma efectiva. Se recomienda acudir al especialista (alergólogo y/o oftalmólogo) para determinar el alérgeno y establecer el tratamiento adecuado.

Evitar el contacto con el alérgeno: una vez identificado el polen causante de la alergia se debe evitar en la medida de lo posible.

No automedicarse: es habitual combatir este tipo de alergia con fármacos y colirios (antiinflamatorios no esteroideos, corticoides tópicos, antihistamínicos…) pero estos siempre deben ser recetados por un especialista y nunca se debe recurrir a la automedicación.

Mantener una correcta higiene: Lavarse las manos frecuentemente y evitar tocar y frotarse los ojos. También se recomienda ducharse por la tarde para eliminar restos de polen después de haber estado todo el día expuesto.

Hidratar los ojos: Uno de los mayores efectos secundarios es la sequedad ocular. Lavar los ojos con suero fisiológico y usar lágrimas artificiales de forma regular ayuda a mantener limpia la zona y aliviar los síntomas. También se pueden aplicar compresas frías sobre los párpados. No se deben utilizar infusiones de manzanilla para los lavados oculares ya que pueden contener pólenes a los que se es alérgico.

Utilizar gafas de sol ya que reducen la entrada de polen y disminuyen la sensibilidad a la luz.

Extremar la precaución los días de viento: El viento incrementa la concentración de polen en el ambiente, mientras que la lluvia alivia temporalmente los síntomas.

No tender la ropa de la persona afectada al aire libre: el polen puede posarse en ella y empeorar los síntomas.

Adaptar la actividad deportiva en exteriores: Aunque se puede seguir realizando deporte en exterior y así aprovechar las horas de sol y las buenas temperaturas, es importante adaptar el umbral de esfuerzo que el paciente es capaz de realizar especialmente si tiene asma o un nivel de alergia muy alto. De la misma manera es importante tener en cuenta los días y horas de mayor polinización (primera hora de la mañana y final de la tarde) y evitar pasar por lugares donde hay mayor vegetación.

Mantener las ventanas cerradas: Mientras viajamos en coche debemos evitar tener las ventanillas bajadas. También se recomienda tener cerradas las ventanas de los edificios, de esta manera evitaremos que el polen entre en los espacios interiores. Si queremos ventilar es mejor hacerlo a las horas centrales del día (cuando la concentración de polen suele ser menor). Otra opción es instalar un purificador de aire para mantener el ambiente limpio.

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