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¿Sabías que algunas empresas en España descartan candidatos que dependen del tren para llegar al trabajo?

La crisis ferroviaria pone de manifiesto los prejuicios silenciosos en el mercado laboral, agrava las desigualdades y alerta sobre la ética en los recursos humanos y el uso de la inteligencia artificial

La actual crisis ferroviaria en España, marcada por múltiples accidentes e interrupciones en el servicio de trenes, está causando un efecto secundario poco discutido: un sesgo cada vez más explícito en las prácticas de contratación que penaliza a los profesionales que dependen del tren para desplazarse al trabajo. El problema, que ya existía anteriormente, se ha intensificado en las últimas semanas ante el debilitamiento del sistema ferroviario. Para los expertos en gestión de personas, esto plantea alertas éticas y jurídicas sobre la inclusión, la seguridad y el uso de la inteligencia artificial en los procesos de selección.

Según Luciane Rabello, psicóloga, especialista en gestión de personas y directora ejecutiva de TalentSphere People Solutions, contratar de forma discriminatoria basándose en la movilidad revela una preocupación corporativa que va más allá de la logística. “Cuando el trabajador se enfrenta a un riesgo real o percibido en el desplazamiento, no estamos hablando solo de logística, sino de salud mental y seguridad laboral. Descartar a un candidato porque depende del tren, especialmente después de una serie de accidentes graves, es éticamente problemático y jurídicamente cuestionable. Los recursos humanos deben asumir su papel social en este momento”, señala Rabello.

En enero de 2026, España vivió una de las peores semanas ferroviarias de su historia reciente. El día 18, dos trenes de alta velocidad colisionaron en Adamuz, en la provincia de Córdoba, dejando 45 muertos y unos 292 heridos, el peor accidente ferroviario del país en más de una década. Pocos días después, otro tren de cercanías chocó contra un muro que se derrumbó debido a las fuertes lluvias en Cataluña, causando la muerte de un maquinista y 37 pasajeros heridos. Esa misma semana, un tren chocó contra el brazo de una grúa cerca de Cartagena, hiriendo a seis personas, lo que supuso el cuarto accidente ferroviario en pocos días.

Los accidentes pusieron de manifiesto, además de fallos estructurales, una red de transporte público debilitada, con los servicios de Cercanías y Rodalies gravemente afectados por paros, retrasos y huelgas convocadas por sindicatos que exigen seguridad y un mantenimiento eficaz.

Para miles de trabajadores españoles, especialmente en Cataluña, el tren no es una opción, sino la única alternativa viable para desplazarse. Cuando esta red se colapsa, la falta de transporte accesible se convierte en un factor que algunas empresas comienzan a tener en cuenta, a menudo de forma automática, a la hora de evaluar a los candidatos. El cambio cultural dentro de los departamentos de Recursos Humanos es silencioso, pero real.

La inteligencia artificial, cada vez más utilizada para filtrar currículos, tiende a dar prioridad a los candidatos con “mayor compatibilidad” logística con el puesto, basándose en datos como la dirección, el tiempo estimado de desplazamiento y la disponibilidad. Esta lógica, aunque práctica para reducir los costes operativos, reproduce las desigualdades estructurales en el acceso al empleo.

“Con la IA, este prejuicio deja de ser solo humano y pasa a ser sistémico. El algoritmo reproduce sesgos y transforma la desigualdad en criterio técnico. Las personas que dependen del transporte público acaban invisibilizadas”, explica Rabello. En un mercado en el que la búsqueda de la eficiencia a menudo prevalece sobre los compromisos sociales, la exclusión inadvertida de candidatos por criterios de movilidad puede convertirse en la norma.

Las estadísticas más recientes sobre accidentes relacionados con los desplazamientos al trabajo también revelan una tendencia preocupante: entre enero y diciembre de 2024, se registraron más de 628 000 accidentes laborales que dieron lugar a bajas, con un aumento del 3,1 % en los accidentes durante el trayecto con respecto al año anterior, dato que incluye los desplazamientos diarios en autobús o tren. Además, los accidentes mortales en el trayecto al trabajo (in itinere) aumentaron un 7,1 %, lo que demuestra que los riesgos no solo se encuentran en el entorno laboral, sino también en las vías de acceso al trabajo.

Los especialistas en relaciones laborales y salud ocupacional llaman la atención sobre la necesidad de políticas corporativas que reconozcan estos impactos. Rabello cree que la respuesta de las empresas debe ir más allá de la flexibilización de los horarios: «Los recursos humanos deben promover una cultura de acogida, ofreciendo apoyo psicológico, diálogo abierto y alternativas como el teletrabajo o ajustes en la jornada laboral». Esta postura no solo protege al trabajador, sino que también refuerza las prácticas de inclusión que benefician a toda la organización.

Aunque los datos de la Unión Europea indican que las muertes en el transporte ferroviario se redujeron en torno a un 11 % en 2024 en comparación con el año anterior, y que la mayoría de las víctimas mortales no se produjeron en los accidentes más dramáticos, el impacto humano de los recientes acontecimientos en España reaviva las preguntas sobre las prioridades de inversión y mantenimiento. También corresponde a las empresas, y especialmente a los responsables de recursos humanos, reflexionar sobre cómo los criterios automatizados pueden acentuar las desigualdades preexistentes.

La crisis actual puede verse como una doble advertencia: sobre la urgente necesidad de mejorar las infraestructuras públicas y de desarrollar prácticas de gestión de personal que tengan en cuenta los riesgos reales que afectan al día a día de los trabajadores. A medida que evoluciona el mercado laboral, será cada vez más importante que la tecnología y las políticas de recursos humanos se utilicen no para excluir, sino para promover la equidad y la seguridad para todos.

Talent Sphere - Impulsando el talento y el negocio más allá de las fronteras

En la intersección del talento y la estrategia, TalentSphere destaca como una solución innovadora en la gestión multicultural del talento y los negocios, con presencia en Brasil y España. Liderada por Luciane Rabello, psicóloga, conferenciante y especialista en gestión de personas y multiculturalidad, TalentSphere nace de la convergencia de conocimientos académicos, sólida experiencia internacional y más de 20 años de experiencia en gestión estratégica de personas en empresas globales como Red Bull, Adidas, Palfinger Group y Siemens Energy. Con una mirada estratégica hacia la diversidad cultural y el potencial humano, TalentSphere apoya a las organizaciones en la construcción de culturas de alto rendimiento a través de una mentalidad diversa. Nuestra experiencia radica en conectar resultados y talento a través de la multiculturalidad.

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