Viajar a Italia y volver con una multa por haber accedido a una Zona de Tráfico Limitado (ZTL) es una situación cada vez más habitual entre los conductores españoles. Ciudades como Roma, Florencia, Milán o Bolonia cuentan con amplias áreas restringidas al tráfico en sus centros históricos y el acceso no autorizado puede traducirse, meses después, en una notificación sancionadora que llega directamente al domicilio en España.
Desde Pyramid Consulting, consultora especializada en derecho de tráfico y movilidad internacional, recordamos que estas zonas están reguladas por el Código de Circulación italiano y que la infracción puede conllevar sanciones administrativas de entre 87 y 344 euros. No obstante, advierten de que la ausencia de denuncia inmediata y la complejidad del cobro transfronterizo plantean importantes cuestiones jurídicas.
Las ZTL son áreas urbanas, generalmente situadas en cascos históricos, cuya circulación está limitada en determinados horarios para reducir emisiones, mejorar la movilidad y proteger el patrimonio cultural. Aunque están señalizadas mediante señales fijas y paneles electrónicos, la falta de barreras físicas y la configuración de los accesos hace que muchos conductores accedan sin ser plenamente conscientes de la restricción. La infracción se detecta posteriormente mediante cámaras de control, sin intervención directa de un agente.
La normativa italiana establece que la sanción debe notificarse en un plazo general de 90 días y que, cuando el infractor no es residente en Italia, este plazo puede ampliarse hasta los 360 días desde la comprobación del acceso no autorizado. Esta circunstancia explica por qué muchos conductores reciben la multa varios meses después de haber regresado de sus vacaciones.
"En la mayoría de los casos, el conductor desconoce que ha cometido la infracción hasta que recibe la notificación en su país de residencia, lo que genera una evidente sensación de inseguridad jurídica", señala Elettra Bellomo, abogada del Departamento Jurídico de Pyramid Consulting.
Para evitar este tipo de sanciones, desde Pyramid Consulting recomendamos consultar previamente las páginas web de los municipios italianos, donde suelen publicarse mapas detallados de las ZTL, horarios de restricción y vehículos autorizados. En muchos casos, los ayuntamientos ofrecen pases diarios de acceso y estacionamiento por importes reducidos, que permiten registrar la matrícula del vehículo y circular legalmente por la zona restringida.
La duda más habitual surge cuando la multa ya ha sido notificada en España y el conductor se plantea si está obligado a pagarla. En este contexto, la reciente Directiva (UE) 2024/3237, en vigor desde enero de 2025, pretende reforzar el intercambio transfronterizo de información sobre infracciones de tráfico y facilitar su cobro entre Estados miembros, aunque su aplicación efectiva no será obligatoria hasta julio de 2027.
"Hasta que se articule un sistema de cooperación plenamente operativo, la ejecución forzosa de estas sanciones en España sigue siendo limitada", explica Bellomo. "En la práctica, las autoridades italianas suelen recurrir a entidades privadas para reclamar el pago, pero estas actuaciones plantean serias dudas desde el punto de vista jurídico".
La única vía plenamente eficaz para ejecutar una multa italiana en territorio español sería la iniciación de un procedimiento europeo de requerimiento de pago, regulado por la normativa comunitaria, un mecanismo que implica costes y requisitos que no siempre resultan proporcionales al importe de la sanción.
Desde Pyramid Consulting subrayamos que no existe una respuesta automática sobre la obligación de pago, ya que cada caso debe analizarse atendiendo a la legalidad de la sanción, la regularidad de la notificación y el cumplimiento de los plazos establecidos.
En un escenario normativo europeo en evolución, la firma ofrece un análisis individualizado de este tipo de sanciones y acompaña a los conductores en la toma de decisiones, valorando la estrategia más adecuada en función de las circunstancias concretas de cada caso.