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Los trastornos de conducta alimentaria aumentan entre jóvenes y la detección temprana se convierte en clave para su prevención

Observar cambios en los hábitos alimentarios o en la relación con la comida se ha convertido en la clave para detectar el riesgo a tiempo y ofrecer apoyo antes de que el problema se consolide.

 Se estima que 1 de cada 5 adolescentes podría presentar algún trastorno de conducta alimentaria (TCA). Anorexia, bulimia o trastorno por atracón afectan cada vez a más jóvenes, con un inicio que se adelanta, mostrando los primeros indicios alrededor de los 12 años en muchos de los casos.

A nivel global, estudios publicados en PubMed en 2025 indican que 357 jóvenes por cada 100.000 presentan un TCA, cifra que asciende a 466 por cada 100.000 mujeres. En España, se calcula que unas 400.000 personas conviven con algún trastorno alimentario, y una gran parte de ellas no recibe atención profesional a tiempo, lo que dificulta la detección y el tratamiento precoz.

Detectar estos trastornos a tiempo es fundamental. Los especialistas advierten que cambios sutiles en la relación con la comida o en el comportamiento pueden ser señales de alerta: alteraciones en los hábitos alimentarios, exceso de control sobre lo que se ingiere, conductas para compensar comidas, evitación de situaciones sociales que impliquen comer, cambios en el ánimo o en la concentración, y variaciones de peso significativas. Reconocer estas señales permite intervenir antes de que el trastorno se consolide y derivar al joven a apoyo profesional.

La prevención y la detección temprana son clave en entornos donde los jóvenes pasan gran parte del día.. En este sentido, el colegio Highlands Los Fresnos ha implementado un sistema automatizado de control de acceso al comedor escolar, con el objetivo de identificar patrones de ausencia reiterada que puedan requerir una valoración educativa y de bienestar.

El sistema utiliza tecnología de reconocimiento facial exclusivamente en la zona de acceso a la línea del comedor, con la única finalidad de confirmar si el alumno ha accedido o no al servicio ese día. En ningún caso monitoriza la ingesta, analiza qué o cuánto comen los alumnos, ni graba imágenes con otros fines. Su uso está estrictamente limitado a esta área y no se extiende a otras zonas del centro.

El acceso a esta información está restringido exclusivamente al equipo de enfermería y orientación del centro.

De forma automática, se generan listados de alumnos que no acceden al comedor, información que el equipo especializado contrasta de manera confidencial con los registros de asistencia general al centro, permitiendo diferenciar entre una ausencia justificada y un posible comportamiento de evitación. A partir de ahí, el colegio puede activar protocolos de acompañamiento personalizados, ofreciendo apoyo y seguimiento específico sin comprometer la privacidad ni la intimidad del alumnado.

El objetivo no es sancionar, sino permitir que el equipo especializado acompañe a los alumnos que muestran conductas de riesgo, ofreciendo un apoyo preciso y activando protocolos de prevención. La tecnología se plantea así como una herramienta de apoyo al bienestar, no como un sistema de vigilancia.

“En el comedor no solo observamos hábitos, sino también dinámicas emocionales. Cuando un alumno empieza a evitar de forma reiterada este espacio, puede ser una señal de alerta”, explica Cristina García, responsable del Departamento de Orientación Psicopedagógica y coordinadora de Bienestar del centro. “Contar con información objetiva sobre la asistencia, siempre con todas las garantías de privacidad, nos permite acercarnos con calma, preguntar qué ocurre y ofrecer acompañamiento antes de que el problema se consolide”.

La experiencia del colegio ejemplifica cómo el entorno educativo puede jugar un papel decisivo en la detección precoz y el acompañamiento de los jóvenes, reduciendo el riesgo de que comportamientos incipientes se conviertan en trastornos graves.

Sobre Colegios RC:

Colegios RC es la obra educativa sin ánimo de lucro del Regnum Christi. Cuenta con 7.800 alumnos entre sus siete colegios en Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla, además de la Universidad Francisco de Vitoria (Pozuelo, Madrid). En total en el mundo son 142 colegios y 14 universidades, lo que supone una comunidad educativa de más de 153.000 alumnos, incluyendo las 4 academias ubicadas en EE. UU., Irlanda y Suiza en las que los alumnos pueden realizar cursos completos o parciales completando su formación internacional.

La misión de Colegios RC es la de ofrecer una formación integral, cristiana y bilingüe a niños y niñas de 4 meses a 18 años.

Su modelo educativo se basa en cuatro pilares, estrechamente ligados entre sí, como son la Excelencia Académica, la Formación Internacional, el Acompañamiento Personal y la Formación Católica.

Este modelo educativo, el reconocimiento de los seis colegios privados del grupo como Cambridge International Schools y sus excelentes resultados académicos, hacen que todos sus colegios se incluyan de forma recurrente en los mejores rankings de colegios de España. 

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