La tercera temporada desembarca en Netflix combinando artistas internacionales, público real y paisajes icónicos en una producción de impacto cultural y mediático global.
Por Susan Villa.
La tercera temporada de La Reina del Flow consolida su condición de fenómeno global y abre una nueva etapa en la producción audiovisual en lengua española al expandir su universo narrativo hasta Europa y elegir Canarias como escenario protagonista. El rodaje en Lanzarote y Fuerteventura convierte al archipiélago en un espacio narrativo reconocible, integrando conciertos reales, público multitudinario y paisajes icónicos en una propuesta que fusiona ficción, música y territorio ante millones de espectadores en todo el mundo.
En esta apuesta internacional confluyen figuras clave de la música urbana contemporánea como Rauw Alejandro, Omar Montes o DJ Nelson, junto a nuevos talentos emergentes, en una estrategia que refuerza el vínculo entre la industria musical real y la ficción seriada. La presencia de estos artistas aporta autenticidad, proyección y fuerza cultural a una serie que ha sabido convertir la música urbana en un lenguaje narrativo propio, capaz de trascender la pantalla y conectar con audiencias globales.
Al frente de esta operación creativa se sitúa David Navarro, productor y CEO de DN7 Music, cuya trayectoria y red de alianzas han sido determinantes para tender puentes entre grandes productoras, artistas internacionales y escenarios reales. En esta entrevista, Navarro explica cómo nació la idea de llevar La Reina del Flow 3 a Canarias, los retos logísticos y creativos de un rodaje sin precedentes y el impacto cultural, turístico y audiovisual generado por una producción que refuerza el posicionamiento del archipiélago como referente estratégico para futuras producciones internacionales.
1. La Reina del Flow 3 ha hecho historia al rodar por primera vez fuera de Latinoamérica y elegir Canarias como escenario europeo. ¿Cómo surge la oportunidad de traer esta producción a las islas?
La idea surge en Colombia, conversando con su productor, mi querido amigo Andrés. Pensé que, dado el éxito mundial de la serie, sería fantástico proyectar algunos episodios incorporando conciertos reales, con fanáticos reales, y mezclar así la ficción con la realidad a través de actores y artistas de éxito internacional.
2. Canarias no solo aporta paisaje, sino también identidad visual y proyección internacional. Desde su punto de vista, ¿qué tiene el archipiélago para competir con otros grandes platós internacionales?
Canarias, además de su luz natural —que ya ha atraído a cientos de producciones estadounidenses—, es un plató espectacular en sí mismo. Históricamente ha sido el epicentro de la música latina en Europa: desde la salsa hasta el reguetón o el merengue, muchos de estos géneros iniciaron aquí su recorrido europeo.
Siempre se ha dicho que Canarias funciona como el termómetro latino de Europa, del mismo modo que Puerto Rico lo es para América Latina.
3. Las escenas rodadas en Lanzarote y Fuerteventura recrean conciertos multitudinarios con una gran carga visual y emocional. Desde la producción, ¿cuál fue el mayor reto logístico y creativo?
El mayor reto fue convertir una idea nacida en mi cabeza en una realidad tangible. Yo tenía claro que La Reina del Flow cuenta con una fanaticada enorme y que la gente viajaría desde distintos lugares para vivir la experiencia de participar en un capítulo de su serie favorita.
Meter a más de 10.000 personas en una playa, en un día laborable —con trabajo, estudios y responsabilidades— fue un desafío tan grande como emocionante. A ello se sumaba lograr que Sony Pictures y Caracol apostaran por llevar, por primera vez en la historia de la serie, uno o varios capítulos a otro territorio. Era un reto enorme que debía salir bien sí o sí.
Desplazamos a más de 55 profesionales desde Colombia, sin contar el equipo humano de las propias islas. Gracias a Dios, el resultado fue un éxito absoluto y conseguimos posicionar a Canarias a nivel mundial a través de redes sociales como Twitter, Instagram y TikTok, además de medios de comunicación, televisión y prensa.
Estoy profundamente agradecido por la confianza depositada en mi empresa y por el apoyo incondicional de mi amigo Andrés para hacer realidad este sueño.
4. DN7 Music ha actuado como puente entre la ficción audiovisual y la industria musical real. ¿Cómo se articula esa colaboración con una serie de identidad musical tan consolidada?
A lo largo de la trayectoria de DN7 Music hemos construido relaciones muy sólidas con artistas, discográficas, profesionales de la industria musical y medios de comunicación. Todo ello facilitó que, a través de mi amistad desde hace mucho tiempo con uno de los actores de La Reina del Flow —que antes que actor es uno de los artistas más potentes del hip hop y el freestyle colombiano—, se abriera una vía natural de colaboración.
Detecté la necesidad de integrar artistas reales ya en la segunda temporada. Tras hablarlo con Andrés en varias ocasiones, llevamos a Juanfran, del dúo Jowell & Randy, y posteriormente a Rauw Alejandro para el episodio final. Me encargué personalmente de cerrar esos acuerdos y ponerlos en manos de Andrés.
Tras el éxito de esa colaboración, Andrés me llamó para la tercera temporada y retomamos aquella idea inicial. Me dijo: "Oye, David, ¿recuerdas lo que me comentaste para la tercera temporada?". Le contesté que sí, y él respondió: "Pues vamos a por ello".
Contacté con Omar Montes, que estaba rodando un videoclip en Marruecos, y aceptó sin dudarlo. También se sumó DJ Nelson, creador del término "reguetón" y uno de los productores más importantes del género a nivel mundial, con grandes éxitos a sus espaldas junto a artistas como Jay Wheeler, Tito El Bambino o Don Omar.
DJ Nelson acudió tras mi petición y trajo además a uno de sus nuevos artistas, Maare, para participar en la serie. Junto a él, Omar Montes y Elio, impulsamos también artistas en crecimiento como Carlos Heredia, Juanfran, Alda o Angelyah, creando un equilibrio entre grandes referentes y nuevos talentos procedentes de Colombia.
5. El rodaje contó con una respuesta masiva del público. ¿Qué impacto cree que ha tenido para la proyección cultural y audiovisual de Canarias?
El rodaje contó con una respuesta absolutamente masiva por parte del público, y no fue solo público local. Vino gente de Italia, de Estados Unidos y de distintas ciudades de España, lo que demuestra el enorme alcance del proyecto desde el primer momento. El impacto inmediato fue brutal: en apenas 24 horas se llenaron todos los hoteles, no había plazas de avión disponibles y los restaurantes y negocios estaban completamente llenos.
Incluso los vuelos interinsulares se agotaron. Para que os hagáis una idea de la magnitud, la aerolínea Binter se quedó sin plazas en cuestión de horas desde el anuncio oficial del rodaje. A todo esto se sumó una auténtica explosión en redes sociales: vídeos, experiencias compartidas, testimonios… Lanzarote y Fuerteventura se mantuvieron durante días como Trending Topic en Twitter, reflejando el enorme interés generado.
Ahora, con el estreno de la serie en Netflix, toda esa repercusión vuelve a activarse. Se revive todo lo que ya ocurrió durante el rodaje, pero multiplicado por el alcance global de la plataforma. Estamos hablando de una de las series de habla hispana más vistas del mundo, La Reina del Flow, lo que convierte este fenómeno en un impacto sostenido en el tiempo y no en algo puntual.
Creo sinceramente que es un marketing excepcional y una publicidad única para Canarias. Este tipo de visibilidad ayuda enormemente a que más empresas del mundo cinematográfico y audiovisual quieran explorar las posibilidades de rodar en las islas, especialmente teniendo en cuenta las importantes ventajas fiscales que ofrece el archipiélago.
Además, hay una diferencia fundamental con respecto a otras grandes producciones internacionales. Por ejemplo, cuando Star Wars rodó en Canarias, el espectador no sabía que estaba viendo una playa del archipiélago; pensaba que estaba en Marte o en otro planeta ficticio que refería la película. Es decir, los paisajes canarios quedaban completamente descontextualizados y no se asociaban al territorio real.
En La Reina del Flow 3 ocurre justo lo contrario. Desde el primer minuto de la serie se deja claro que los personajes están en Canarias. Los propios actores lo mencionan explícitamente, y los paisajes se muestran como lo que son. Quien no conozca Canarias, o no conozca los paisajes idílicos de Lanzarote y Fuerteventura, lo identificará de forma inmediata. Ves un paisaje y sabes que es Canarias.
Esto supone un valor añadido enorme: que una de las series más vistas del mundo en Netflix, dentro del ámbito de habla hispana, muestre y nombre claramente lo que son las islas Canarias, y en concreto Lanzarote y Fuerteventura. En esta ocasión no pasa como con Star Wars, donde nadie sabía que aquello era Canarias; aquí queda meridianamente claro desde el minuto uno. Y eso, a nivel de proyección cultural, audiovisual y turística, es sencillamente incalculable.
6. La Reina del Flow es un fenómeno global que influye en tendencias musicales y culturales. ¿Cómo ha evolucionado la música urbana dentro de la ficción seriada internacional?
Como experto en publicidad discográfica, creo que la música urbana ha sabido adaptarse perfectamente a los nuevos tiempos. Hoy vemos a grandes artistas, como Rauw Alejandro o Bad Bunny, mezclar reguetón con salsa, merengue u otros ritmos tradicionales.
Esa capacidad de fusión y adaptación ha ampliado el abanico creativo y ha permitido que la música urbana siga marcando tendencias tanto dentro como fuera de la ficción.
7. Tras este hito internacional, ¿en qué proyectos trabaja actualmente DN7 Music y qué líneas de desarrollo quiere consolidar?
En DN7 Music estamos desarrollando varios proyectos culturales. Entre ellos, una serie dedicada a la historia y el origen del reguetón, los festivales Leyendas del Reggaetón y varios formatos televisivos que presentaremos a distintas cadenas.
Además, continuamos con el trabajo discográfico: desarrollo de artistas, giras internacionales, lanzamientos y campañas promocionales. La verdad es que tenemos un 2026 muy cargado de proyectos.