La vuelta a la rutina tras la Navidad se convierte cada año en una oportunidad para replantear hábitos y recuperar el equilibrio, tanto físico como emocional. Sin embargo, este periodo también suele ir acompañado de prisas por "compensar" los excesos, lo que con frecuencia deriva en dietas restrictivas poco sostenibles y en una relación poco saludable con la comida.
Según explicaMercedes Carazo, psicóloga de la Unidad de Obesidad del Hospital Vithas Granada, en los meses posteriores a las fiestas se observa un aumento de personas que sienten haber "perdido el control" con la alimentación y el ejercicio. "Es habitual que aparezcan sentimientos de culpa o ansiedad, pero estos factores dificultan la adopción de hábitos duraderos", señala. En este sentido, la profesional recuerda que los excesos navideños forman parte de un contexto social y emocional muy concreto: "En Navidad la comida cumple funciones de conexión, celebración, pertenencia y tradición. Volver a la rutina no debe entenderse como un castigo, sino como una forma de cuidado y de reconexión con nuestro cuerpo. No se trata de volver a controlarse, sino de aprender a cuidarse mejor".
Desde el punto de vista psicológico, Carazo insiste en la importancia de evitar las dietas milagro, ya que la restricción excesiva suele aumentar la ansiedad y favorecer el conocido efecto rebote. En su lugar, recomienda apostar por cambios graduales y realistas, fijando objetivos alcanzables a corto plazo. "También es clave trabajar la relación emocional con la comida, identificar si comemos por hambre real o por emociones y aprender a escuchar las señales del cuerpo. Practicar mindfulness, celebrar los pequeños logros y reducir la autoexigencia ayuda a consolidar hábitos que cuidan tanto la salud física como la mental", añade.
Los datos confirman esta necesidad de un enfoque más sostenible: solo un pequeño porcentaje de las personas que inician una dieta en enero o febrero logra mantener los resultados a medio y largo plazo, lo que evidencia el alto riesgo de abandono y recuperación del peso perdido.
En este contexto,Rita Virlaboa, endocrina de Vithas Granada y miembro de la Unidad de Obesidad, subraya la importancia de huir de soluciones rápidas. "En los primeros meses del año recibimos muchas consultas relacionadas con el peso, pero es fundamental entender que no existen fórmulas mágicas. El objetivo debe ser mejorar la composición corporal y la salud metabólica, no solo bajar kilos de forma rápida", explica. La especialista recomienda realizar una valoración médica individualizada y adoptar pautas nutricionales equilibradas, adaptadas a cada persona, que puedan mantenerse en el tiempo. "Una alimentación variada, suficiente y personalizada, junto con ejercicioregular que incluya entrenamiento cardiovascular y defuerza, una adecuada hidratación y un buen descanso, es la base para obtener resultados duraderos.La clave reside en la sostenibilidad del cambio de hábitos a lo largo del tiempo", concluye.
El Hospital Vithas Granada cuenta con una Unidad de Obesidad coordinada por la cirujanaAna García Navarro, que ofrece un abordaje integral y personalizado de esta patología, combinando la experiencia de cirujanos, endocrinos, digestivos, psicólogos y nutricionistas. Este enfoque multidisciplinar y las diferentes técnicas y tratamientos ofrecidos, como farmacológicos, endoscópicos o quirúrgicos permiten acompañar al paciente no solo en la pérdida de peso, sino también en el mantenimiento de hábitos saludables y en la mejora de su calidad de vida a largo plazo.