De asignatura a herramienta de transformación social: así ha cambiado la enseñanza del inglés a nivel global entre 2014 y 2024, según un informe del British Council.
Docentes de 115 países coinciden en la necesidad de preparar al alumnado para los desafíos del siglo XXI, más allá del dominio lingüístico.
El nuevo marco del British Council apuesta por una formación docente flexible, continua y adaptada a contextos reales y cambiantes.
¿Qué tienen en común una clase bilingüe en Andalucía, un aula multicultural en Ceuta y una plataforma de aprendizaje virtual con estudiantes de distintos países? Todas están redefiniendo lo que significa enseñar y aprender inglés en el mundo actual.
El British Council, la organización del Reino Unido para las relaciones culturales y las oportunidades educativas, ha publicado el informe "¿Qué ha cambiado en la enseñanza del inglés? Una revisión de los cambios en la enseñanza y el aprendizaje del inglés entre 2014 y 2024", que analiza una década de transformaciones profundas en la enseñanza del inglés a nivel global. A partir de esta revisión, el estudio pone el foco en cómo estos cambios están redefiniendo las necesidades de desarrollo profesional del profesorado y aporta la base de evidencia que ha guiado la actualización de un elemento clave del enfoque del British Council: el Marco de desarrollo profesional continuo (DPC) para docentes.
El estudio, elaborado por los investigadores Gary Motteram y Susan Dawson, sintetiza diez años de cambios sustanciales en el ámbito educativo con una clara conclusión: enseñar inglés ya no es solo enseñar un idioma, sino formar ciudadanos globales, críticos, resilientes y plurilingües.
"No hay un único camino válido para enseñar inglés hoy. Hay que atender al contexto, a las personas y a la realidad cambiante", destaca Ruth Horsfall, responsable de Teaching Excellence del British Council para Europa y América. "En un mundo globalizado, diverso y cada vez más digital, el inglés se convierte en un puente: no solo entre lenguas, sino entre culturas, experiencias e identidades", concluye.
Basado en una amplia revisión de literatura y en una encuesta global a más de 1.000 profesionales de 115 países —incluido España—, el informe revela un consenso claro: más del 90?% de los docentes y formadores encuestados considera fundamental ser inclusivo, ofrecer retroalimentación formativa y desarrollar habilidades digitales y profesionales. Los resultados reflejan también una demanda creciente de una enseñanza del inglés orientada a la vida real y a los retos del siglo XXI.
Del inglés como asignatura al inglés como herramienta de cambio
Durante años, aprender inglés fue sinónimo de gramática, listas de vocabulario y acento británico. Hoy, sin embargo, el enfoque ha cambiado. En las aulas actuales —también en España— el inglés ya no se enseña solo como lengua extranjera, sino como lengua vehicular para aprender otras materias, como ciencia o historia. Además, se deja atrás el ideal del hablante nativo, abrazando la legitimidad de docentes y estudiantes plurilingües.
En este contexto, el aula tiende cada vez más a concebirse como un espacio de diversidad, inclusión y conciencia social. Se integran metodologías críticas (antirracistas, LGBT+, decoloniales), se atiende al trauma postpandemia y se prioriza la salud mental. No se trata solo de enseñar estructuras lingüísticas, sino de cultivar identidades y construir comunidades.
Una enseñanza más conectada con la vida real
El informe subraya que la enseñanza del inglés ya no puede separarse del contexto: no es lo mismo enseñar en una zona rural, una ciudad multicultural o una escuela con alta tasa de alumnado migrante. Por eso, la personalización y la adaptación local son ahora fundamentales.
A partir de esta atención al contexto, la enseñanza del inglés amplía también su alcance hacia el desarrollo de las denominadas nuevas alfabetizaciones, entendidas como competencias necesarias para desenvolverse eficazmente en entornos sociales, culturales y profesionales diversos que amplían el foco más allá del dominio lingüístico.
Independientemente del entorno local, el alumnado necesita desarrollar destrezas clave para un mundo globalizado, como la competencia digital, el pensamiento crítico, la colaboración intercultural y la mediación. Para ello, la enseñanza del inglés incorpora no solo herramientas tecnológicas —como la inteligencia artificial, la realidad aumentada o los modelos de aprendizaje híbrido—, sino también estrategias pedagógicas y metodologías que favorecen el desarrollo de estas competencias de manera transversal y contextualizada.
El nuevo rol del profesorado: más allá del contenido
La figura del docente se enmarca en un enfoque ya consolidado que lo sitúa como facilitador, guía y acompañante del aprendizaje, superando el modelo centrado exclusivamente en la transmisión de contenidos. Si bien este enfoque colaborativo y práctico no es nuevo, el informe subraya la necesidad de reforzar su implementación en los sistemas educativos actuales.
En este sentido, la formación docente se concibe como un proceso continuo, situado en la práctica cotidiana y basado en la colaboración, en el que adquieren mayor relevancia la autoformación, las comunidades de práctica y la investigación-acción en el aula.
El informe también advierte de que la formación inicial aún va por detrás. Temas clave como la inteligencia artificial o enfoques educativos inclusivos y críticos siguen teniendo poca presencia en los programas de formación docente. Ante este contexto, el nuevo marco de desarrollo profesional del British Council apuesta por propuestas flexibles y centradas en los desafíos reales del profesorado.