La movilidad educativa internacional impulsa competencias personales y sociales clave para la empleabilidad y el desarrollo profesional
Fundaciones privadas refuerzan su papel como agentes clave en la equidad educativa
La movilidad educativa internacional gana peso como una de las herramientas más eficaces para desarrollar competencias clave en un mercado laboral cada vez más exigente.
Según el Erasmus Impact Study, una investigación de la Comisión Europea, el 92 % de los empresarios europeos valora especialmente habilidades como la capacidad de adaptación, la iniciativa, la autonomía, la tolerancia, el pensamiento crítico o la resolución de problemas, habilidades que se refuerzan significativamente tras una experiencia de estudios en el extranjero.
Sin embargo, el acceso a este tipo de experiencias sigue condicionado, en muchos casos, por la capacidad económica de las familias, lo que plantea un desafío en términos de igualdad de oportunidades dentro del sistema educativo.
En este escenario, los programas de becas emergen como una de las principales herramientas para evitar que la educación internacional sea un privilegio reservado a unos pocos.
Las fundaciones privadas desempeñan un papel cada vez más relevante en este ámbito. Entre ellas destaca el Programa de Becas de la Fundación Amancio Ortega, una de las iniciativas con mayor alcance en España para fomentar la inmersión académica y cultural en el extranjero. El programa permite cursar 1º de Bachillerato completo en Estados Unidos o Canadá, cubriendo los principales costes asociados a la experiencia y basando la selección en criterios de mérito y capacidad.
Desde una perspectiva educativa y social, este tipo de programas no solo refuerzan el aprendizaje de idiomas, sino que favorecen el desarrollo de competencias cada vez más demandadas tanto en el ámbito universitario como profesional.
En la última convocatoria del programa figura, entre otros estudiantes seleccionados en distintos puntos del país, Nerea Santamaría Ortolá, alumna de 4º de ESO en el colegio Cumbres School de Valencia. Su selección se enmarca dentro de un proceso competitivo a nivel nacional, basado en criterios académicos y personales establecidos por la Fundación.
Desde el centro destacan que este tipo de experiencias internacionales “permiten a los estudiantes desarrollar competencias que van mucho más allá del rendimiento académico, en un momento clave de su formación”. Y subrayan que el acceso a becas basadas en mérito académico “contribuye a que oportunidades educativas de alto impacto no dependan exclusivamente del contexto económico de las familias”.
Más allá de los casos individuales, el impacto de estas becas se mide en términos colectivos: amplían horizontes formativos, contribuyen a la movilidad social y refuerzan la preparación de los jóvenes para un mercado laboral internacional y altamente competitivo.
En un contexto marcado por la necesidad de formar perfiles flexibles, preparados y con visión global, la educación internacional se perfila como una de las apuestas con mayor retorno educativo y social a largo plazo.