Propósitos 2026 y cuesta de enero: tiempo de reorganizar las finanzas
La falta de planificación, el desconocimiento fiscal y la toma de decisiones impulsivas siguen siendo los principales enemigos de una gestión patrimonial saludable.
Más del 60% de los hogares españoles no planifican sus finanzas, según Banco de España.
Enero es uno de los meses en los que más decisiones patrimoniales erróneas se toman en España. Tras la conocida cuesta de enero, muchas familias intentan reorganizar sus finanzas con prisas y sin una visión global, cometiendo errores que pueden tener consecuencias económicas, fiscales y familiares a medio y largo plazo.
Según datos del Banco de España, más del 60% de los hogares reconoce no tener una planificación financiera estructurada, lo que se traduce en sobreendeudamiento, pérdida de oportunidades de ahorro y una mayor exposición a riesgos legales y fiscales. Para los expertos del Grupo Pérez-Pozo, despacho especializado en gestión patrimonial y derecho preventivo, el problema no es solo cuánto se gana o se gasta, sino cómo se organiza el patrimonio con una visión preventiva.
“El comienzo del año es un momento clave para revisar, ordenar y proteger el patrimonio familiar. No hacerlo a tiempo suele salir caro, tanto económica como emocionalmente”, explica Carmen Pérez-Pozo Toledano, fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo.
Con el objetivo de ayudar a las familias a empezar el año con bases sólidas, desde el despacho comparten los cinco errores patrimoniales más comunes al iniciar el año y cómo evitarlos:
1.. Confundir ahorro con planificación patrimonial: Ahorrar sin una estrategia clara es uno de los errores más habituales. Muchas familias acumulan dinero sin tener en cuenta aspectos clave como la fiscalidad, la inflación o la diversificación. La planificación patrimonial permite dar un sentido al ahorro, alineándolo con objetivos vitales como la jubilación, la protección familiar o la sucesión.
2.. Tomar decisiones impulsivas tras la cuesta de enero: La presión económica de enero lleva a cancelar inversiones, rescatar planes de ahorro o endeudarse sin analizar las consecuencias. Actuar desde la urgencia suele generar pérdidas innecesarias. Contar con un plan previo permite afrontar este periodo con liquidez suficiente y sin comprometer el futuro financiero.
3.. Olvidar revisar testamentos y seguros (hasta que ya es tarde): Muchos testamentos, seguros y poderes están desactualizados sin que sus titulares lo sepan. Cambios familiares o legales pueden convertirlos en un problema serio. No revisarlos a tiempo puede provocar conflictos entre herederos y un sobrecoste fiscal innecesario.
4.. Desconocer el impacto fiscal de las decisiones patrimoniales: Vender un inmueble, hacer una donación o reestructurar inversiones sin asesoramiento puede implicar una carga fiscal inesperada. Muchas familias toman decisiones en enero sin calcular impuestos futuros, lo que acaba erosionando el patrimonio. La prevención fiscal es una herramienta esencial de protección.
5.. Pensar solo en llegar a fin de mes y no en el legado familiar:
Resolver el corto plazo sin una visión de futuro es un error recurrente. La gestión patrimonial no va solo de números, sino de ordenar el patrimonio y el legado familiar. La ausencia de planificación sucesoria continúa siendo una de las mayores fuentes de conflictos familiares.
Planificar el año es proteger el patrimonio
Más allá de los números, una buena planificación patrimonial aporta tranquilidad. “Cuando una familia sabe que su patrimonio está ordenado y protegido, toma mejores decisiones y reduce el estrés financiero”, señala Carmen Pérez-Pozo Toledano.
La gestión patrimonial es un proceso continuo que combina estrategia, prevención y acompañamiento humano. Empezar el año revisando y ordenando el patrimonio, con un plan claro permite anticiparse a problemas, aprovechar oportunidades y evitar errores difíciles de corregir.