Más de la mitad de los conflictos familiares que llegan en enero a la mediación se han gestado durante la Navidades
La falta de diálogo y la capacidad para llegar a acuerdos y poner perspectiva son las principales causas de conflictos sin resolver
Cómo celebrar y organizar las fiestas, cuánto dinero gastar y la relación entre exparejas son los temas que generan más estrés y el origen de las separaciones de parejas
¿Sabes cómo salir ileso de la Navidad? Dialogando, pero resulta que ni tenemos cultura de diálogo, ni la practicamos, ni estamos enfocados en ello. Esto es lo que hace que la Navidad sea el caldo de cultivo para el resurgir de conflictos familiares, algunos anclados en una mala gestión anterior y otros nuevos; lo que supone que un 50% de los conflictos familiares que llegan a la mediación en enero tienen su germen en la Navidad.
De hecho, en Iuris Mediación detectamos como las consultas en mediación familiar aumentan durante y después de las fiestas navideñas, convirtiéndose en el punto de partida para tratar disputas y desavenencias que han pasado desapercibidas, que se han obviado o que no se han cerrado satisfactoriamente. En este punto, la acumulación de estrés, las presiones, los compromisos navideños, la falta de entendimiento; además de los desacuerdos familiares y coincidir con personas que no ves, son el principal desencadenante de conflictos familiares dormidos.
Principales conflictos en Navidad
Desacuerdos en la gestión de las celebraciones: En cierto modo llegar a un acuerdo sobre los preparativos (lugar de celebración, platos a preparar…) juega un papel esencial para evitar los conflictos familiares. quién organiza qué, y dónde. Si hay ganas de hacerlo o se hace por obligación. En parejas pasar el tiempo con la familia política es el principal foco de conflicto previo a la Navidad.
Gastos: cuánto dinero gastar y en qué. Parece algo sencillo de planificar, pero para nada lo es: invertir más de lo que se debe por la tradición de hacer regalos, desajustando el presupuesto familiar es otro de los conflictos que más necesitan mediación. Esto puede generar malestar, además de sacar emociones distintas cómo rencor, celos, incomprensión...
No querer celebrar la Navidad. Porque hay quién desea vivirla en familia y quién opta por viajar lejos y solos... Si se vive en pareja con estas diferencias es importante llegar a un acuerdo previo, que satisfaga a ambos.
Preferir estar lejos antes que con la familia del otro... La falta de acuerdo sobre dónde y cómo va a ser el encuentro familiar puede ser la chispa que encienda la mecha. En este caso, la mediación es previa.
Discutir los días de celebración. Y llegamos a los padres separados... En principio, si está estipulado en el convenio no debe haber problemas, pero sí que hay situaciones en los que se busca cierta flexibilidad para intercambiar días claves. Aquí sí que se puede y debe recurrir a un proceso de mediación, si entre ellos no son capaces de llegar a un acuerdo o uno de ellos quiere limitarse a lo preestablecido.
No llevarte bien con la pareja de tu ex. Llevarse mal o no llevarse con la pareja de tu ex se hace más palpable que nunca en Navidad, sobre todo cuando a tus hijos les tica pasar tiempo y días señalados con ellos. Llegar a acuerdos es súper necesario.
Tocar temas conflictivos en las reuniones. Los temas controvertidos pueden volverse menos flexibles fuera de nuestro entorno y despertar recelos y conflictos. Esto suele ser el desencadenante de conflictos más graves que puedan acabar en mediación.
Resolver disputas familiares. En especial asuntos arrastrados en las familias, desavenencias entre hermanos, resentimientos, problemas típicos como herencias, cuidado de familiares, etc. que deberíamos posponer y resolverlas en otro momento, mediante una mediación familiar.
Querer recuperar el tiempo perdido. Momento de cerrar el año y hacer balance: esto lleva a muchas personas a reflexionar y querer recuperar el tiempo perdido, amistades o subsanar errores del pasado... ¿Y dónde acaban? Buscando la vía de la mediación.
¿Por qué la mediación?
La mediación es una vía para resolver conflictos, en el que las partes tratar de llegar a un acuerdo beneficioso para ambas, sin tener que entrar en un proceso judicial; y ahorrándose por tanto toda la carga emocional, el tiempo y el desgaste que eso supone.
Acudir a mediación hace que las partes se comprendan la una a la otra, más allá de las palabras que se han podido decir inducidas por emociones de dolor, rabia, indignación, etc. Cuando esto ocurre, ya se está preparado para abordar el problema de fondo y encontrar soluciones que convengan a todos. Se trata de buscar soluciones entre todos y consensuar la más adecuada.
Sobre Iuris Mediación
En Iuris Mediación somos un equipo de profesionales expertos en mediación y negociación, que creemos firmemente en la mediación como método alternativo a la vía judicial para la resolución de conflictos de toda índole. Formado por abogados, con una visión integral del conflicto, trabajamos para acercar la Mediación a todas las personas para normalizar su uso, conscientes de sus múltiples ventajas. Nos complace ver como las partes en conflicto llegan a firmar un acuerdo resolviendo por ellas mismas sus diferencias.