Cuatro años después, el de Cuevas de Reyllo volvió a regalarnos una alegría planetaria bajo techo, erigiéndose esta vez en campeón mundial de 1.500
“Los entrenamientos en solitario se notan”. Era una de las frases que Mariano García espetaba apenas unos minutos después de volver a proclamarse campeón mundial, cuatro años después de regalarnos la primera alegría planetaria. En 800m. en 2022, en esta ocasión coronándose rey del mundo en 1.500. “Me voy a ver MotoGP”, también señalaba, resumiendo de inmejorable forma cómo y quién es Mariano García. Un bicampeón del mundo, campeón de Europa, leyenda presente de este deporte, que mantiene en el suelo, al menos, un pie. El que le sostiene mientras levanta la moto.
Tras dominar de manera incontestable su serie eliminatoria del viernes, el pupilo de Gabi Lorente se plantaba este domingo en una nueva final, la misma en la que el pasado año obtenía el 8º lugar. Mariano empezaba la lucha por el metal dejando hacer a sus rivales, a la cola del grupo, pero esa expectativa apenas duró una vuelta. Muy pronto optó por asumir la delantera, por imponer su ritmo, e invitar a quien quisiera -o pudiera- a que lo desplazara de la primera posición.
Solamente obtuvo la seria réplica del portugués Isaac Nader, el gran candidato al triunfo, quien parecía por momentos aguardar al último compás para destronar al de Cuevas de Reyllo, que se llegaba a trastabillar de forma dramática en la última curva. Nada que temer a la postre. Un último arreón, y nuevo oro con un tiempo de 3:39.63. Cuatro años después de su primer título bajo techo, Mariano volvió a comerse el mundo.