Cultura

Rafael Farina. Las Coplas de Benito

Rafael Antonio Salazar Motos
(Martinamor, Salamanca, 1923 – Madrid, 1995)

Rafael Farina, responde al nombre de pila de Rafael Antonio Salazar Motos, y nace en el seno de una familia gitana andaluza dedicada a la ganadería. Su padre, Antonio Salazar Motos ‘El Bolera’, tratante de reses, se encuentra en Alba de Tormes vendiendo ganado cuando nace el pequeño Rafael en el pajar de una casa (como antiguamente) de Martinamor, ya que al ponerse la embarazada de parto han de detener su trayecto a Salamanca capital; acompañando en el parto a su madre, Jesusa Motos Jiménez, natural de Zamora, una tía suya y un primo, Manuel Gómez Salazar, de Garcihernández, otro pueblo salmantino cercano.

Es el cuarto de once vástagos y hermano de Rafael Salazar Motos ‘Calderas de Salamanca’, y de Juana Farina; y abuelo de la cantante Tamara, de la que después explicaremos más detalladamente su relación con el abuelo. También es tío de Diego Ramón Jiménez Salazar, más conocido como Diego ‘El Cigala’, hijo de Juana Farina. Por cierto, su hermano mayor se llama Antonio y el artista que nos ocupa, Rafael Antonio.

Rafael Farina comienza su carrera artística a los seis años de edad cantando por los bares de barrio chino de Salamanca, acompañando a su hermano ‘Calderas de Salamanca’, también cantaor, y a cambio de la voluntad de los clientes.

A los trece años ya es conocido en toda la provincia y poco después da el salto a la capital de España. Cuando se produce su presentación en Madrid actúa en el colmao ‘Los Gabrieles’, de la calle Echegaray. Como anécdota, destacar que “gabrieles” en Madrid, se denomina a los garbanzos del cocido.

‘Los Gabrieles’ se convierte en uno de los más reconocidos templos del flamenco de Madrid, llegando a contar con sus propios cantaores, guitarristas y bailaores. Y entre sus azulejos se consolida el dúo formado por el cantaor Antonio Chacón y el guitarrista Ramón Montoya Salazar, el primer tocaor en impulsar la guitarra como instrumento en el cante, ya que hasta entonces la guitarra es tenida en cuenta solo como acompañamiento de las voces. En este local, destaca el joven artista entre los grandes intérpretes del cante; y hasta Manolo Caracol (ídolo máximo de Farina), asiste a una de sus actuaciones, ganándose el joven artista el éxito y a continuación es contratado en la compañía de Conchita Piquer, recorriendo durante más de un año los teatros españoles y después diversos países americanos. En este viaje aprende a cantar con orquesta, ya que hasta entonces siempre ha cantado con guitarra, debido a su afición por los fandangos, y supera su miedo a navegar.

En 1952 participa en la reposición del espectáculo “La copla andaluza” en el Teatro Pavón de Madrid. En 1956 logra estrenar su propio espectáculo y en 1968 trabaja con Lola Flores en “Arte Español”. No van a ser los únicos espectáculos de los que forme parte.

Entre sus mejores creaciones destaca “Vino amargo”:

Vino amargo es el que bebo
Por culpa de una mujer,
Porque dentro de mí llevo,
Porque dentro de mí llevo,
La amargura de un querer.
Quiere reír la guitarra
Pero a mi a llanto me suena.
Cada nota me desgarra,
Cada nota me desgarra,
El alma como una pena,

Vino amargo, que no da alegría,
Y aunque me emborrache
No la pueo olvidar,
Porque la recuerdo,
Dame vino amargo
Que amargo, que amargue
Para quererla más.

Freire - Solano - Cabello

Más desconocida es su faceta como compositor. Como dato curioso destacar que era analfabeto y que llega a un acuerdo con letristas y compositores para que le acepten ser coautor de canciones a cambio de estrenar dichas composiciones en sus espectáculos y grabarlas en disco, por supuesto para participar también en los derechos de autor. Por tanto, aprende sus canciones a base de repetirlas hasta la saciedad. Y siempre va a firmar como Maestro Salazar.

Entre sus temas más conocidos encontramos “Las campanas de Linares” (Ochaíta, Valerio y Solano) en recuerdo al torero que todos recordamos; pero el tema estrella de su repertorio va a resultar uno firmado por el propio intérprete y el compositor musical Pitto, titulado “Mi Salamanca”:

Salamanca bendita
Tres cositas bonitas
Tiene el tesoro de tu joyero:
Cante flamenco, toro y torero.
Salamanca campera
Toro, torito fiero
Con divisa verde y blanca.
¡Ay, que te quiero!
Cuánto te quiero,
Mi Salamanca .

 Salazar - Pitto

Firma como autor con su apellido paterno, Salazar, y son muchos los cantes y coplas que se dedica a escribir, bien solitario o en colaboración con otros compositores.

En cuanto a su paso por el cine protagoniza seis películas en España y una en Argentina. Actúa en “Café cantante” (1951), con Imperio Argentina. Luego en “Aventura para dos” (1958), junto a Carmen Sevilla”. Posteriormente en la segunda versión de “La copla andaluza” (1959) de Jerónimo Mihura; “Café de Chinitas” (1960) de Gonzalo Pardo Delgrás, junto a Antonio Molina; “Puente de coplas” (1961) de Santos Alcocer, también junto a Antonio Molina; “El milagro del cante” (1966) de José María Zabalza y junto a Enrique Vargas ‘El Príncipe Gitano’, en una película no estrenada en España; y aparece en “Canciones de nuestra vida” (1975) de Eduardo Manzanos Brochero.

José Luis Cantero ‘El Fary’ (Madrid, 1937 - Madrid, 2007), siempre ha sido un aficionado al flamenco e imita a Marchena, Caracol, Valderrama y Farina, de quien siempre se considera su máximo admirador. Y es precisamente su facilidad para imitar la voz de este último la que le vale el apodo con el que se ha hecho famoso popular y profesionalmente. Sus amigos le pondrían el sobrenombre de ‘El Farinilla de Las Ventas’, bario de Madrid donde había nacido y por su admiración a Rafael Farina. La vida y obra de ‘El Fary’ es digna de mención prontamente.

Rafael Farina contrae matrimonio y convive con dos mujeres a lo largo de su existencia. La primera de ellas es la granadina María Amaya ‘La Pillina’. El hermano de ésta, con quien acaba casándose, Antonio Amaya ‘El Pillín’, es durante años su manager, cuñado y compañero. La segunda es Fernanda Romero, a quien compone una preciosa canción de amor titulada “Aurora”, una bailaora de su compañía, hermana a su vez de la bailaora Mercedes Romero ‘La Sultana de Córdoba’. Cuando se conocen él tiene veintiún años y ella catorce. La hija nacida de esta unión, Matilde Salazar Serrano, le da a sus nietos: Tamara Macarena, la única nieta que sigue sus pasos y es conocida como la cantante ‘Tamara’; y Jesús, Manuel Alejandro, Adriana y Luis Miguel Valcárcel Serrano. Luego volverá junto a su primera mujer durante sus últimos años.

Rafael Farina está considerado el mejor cantaor del siglo XX tras Manolo Caracol y Pepe Marchena. Distinción merecida, a pesar de haberse dejado seducir un tiempo por la ópera flamenca. Permanece vivo en la memoria colectiva del cante. Por siempre.

Benito Martínez del Baño
Periodista y escritor

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